Cerveza mexicana: hospitalidad, territorio y consumo consciente
Cerveceros de México presentó “El Lado C de la Cerveza”, una iniciativa que recorre el impacto de esta agroindustria desde los campos de cebada hasta los restaurantes, festivales y destinos del país.

Por: Redacción
En el marco de la conmemoración del Día de la Cerveza, Cerveceros de México presentó “El Lado C de la Cerveza”, un proyecto que busca mostrar la dimensión económica, social, ambiental y cultural de una bebida estrechamente ligada con la gastronomía y la hospitalidad del país.
La iniciativa articula la historia de la industria alrededor de seis ejes: Cuidado del Medio Ambiente, Consumo Consciente, Comunidad, Contribución, Compromiso y Cultura. Un “six” que permite mirar más allá del producto servido en la mesa y reconocer la cadena de valor que lo hace posible.
Para el viajero, esa historia se encuentra en distintos escenarios: una cantina tradicional, la terraza de un hotel, un restaurante de cocina regional, una cervecería artesanal o un festival donde la bebida acompaña momentos de convivencia. Sin embargo, el recorrido comienza mucho antes, en el campo mexicano.

Del cultivo de cebada a la mesa
En México, la cerveza nace del trabajo de alrededor de cinco mil familias agricultoras responsables de cultivar la cebada maltera utilizada por la industria.
Cerveceros de México destacó que el sector adquiere el 100% de la cebada maltera producida en el país, una práctica que fortalece la proveeduría nacional y conecta el consumo final con comunidades agrícolas de distintas regiones.
“Es algo sumamente importante y relevante para nosotros fortalecer esta proveeduría local; somos orgullosamente mexicanos”, señaló Karla Siqueiros, directora general de Cerveceros de México.

Este origen agrícola permite entender la cerveza como parte de un paisaje productivo y no únicamente como una bebida. Detrás de cada etiqueta existen cultivos, rutas de distribución, establecimientos de hospitalidad y miles de personas que participan en su elaboración y servicio.
De acuerdo con información presentada por el sector, la agroindustria cervecera contribuye con alrededor del 1.5% del Producto Interno Bruto nacional, activa 168 actividades económicas en más de 20 estados y genera más de 715 mil empleos directos e indirectos.
Una bebida integrada a la experiencia de viajar
La relación entre cerveza y turismo se vuelve especialmente visible en los restaurantes. El comensal actual ya no acude solamente para probar un platillo: busca una experiencia completa que combine cocina, bebida, ambiente, servicio e identidad local.
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Para Enrique Escandón, tesorero nacional de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados, CANIRAC, este cambio ha impulsado a los establecimientos a diseñar combinaciones más creativas y memorables.
La cerveza puede acompañar una tarde de futbol o una reunión entre amigos, pero también dialogar con la temporalidad gastronómica de un destino. Un chile en nogada acompañado por una cerveza, por ejemplo, puede convertirse en una experiencia vinculada con Puebla, sus sabores y una época específica del año.
Algunos restaurantes incluso han comenzado a producir etiquetas propias que reflejan su identidad, la región donde se encuentran o los ingredientes de su cocina. En establecimientos especializados en mole, las cervezas pueden incorporar perfiles tostados, especiados o con notas de cacao para conversar con el menú.
Así, la bebida deja de ser un complemento genérico y se convierte en una extensión de la propuesta culinaria del lugar.
Hospitalidad que también se aprende
La construcción de una experiencia memorable depende también del conocimiento de quienes reciben y atienden al viajero.
Escandón destacó la importancia de capacitar al sector restaurantero para responder a comensales cada vez más informados y exigentes. A través de la plataforma Educando con Corazón, CANIRAC ofrece formación sin costo en hospitalidad, preparación de alimentos, atención al cliente y promoción del consumo responsable.
Una recomendación adecuada, la temperatura de servicio, el vaso correcto o un maridaje pensado para el menú pueden transformar una bebida cotidiana en parte esencial de la experiencia gastronómica.
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En este contexto, la cerveza funciona como un catalizador: reúne conversación, cocina, servicio y convivencia alrededor de una misma mesa.
La sostenibilidad, desde el campo hasta el empaque
“El Lado C de la Cerveza” también coloca el cuidado ambiental como uno de sus ejes centrales. La industria sostiene que la sostenibilidad debe integrarse en todas las etapas de la cadena, desde la producción de materias primas hasta el diseño de los envases.
“La sustentabilidad forma parte de las decisiones de todos los días: desde cómo cultivamos los insumos y cuidamos el agua, hasta cómo se diseñan los empaques”, explicó Luis Herrerías, director de Comunicación y Reputación de Heineken México.

El sector reporta un consumo promedio de 1.6 litros de agua por cada litro de cerveza producido, frente a un promedio internacional de entre cuatro y seis litros.
Asimismo, el 43% del volumen se comercializa en envases retornables y más del 46% de los envases son reutilizables. También se ha reducido hasta 65% el uso de materiales en anillos plásticos y más del 75% de los procesos operativos utilizan energía limpia.
La meta planteada por la industria es alcanzar la neutralidad de carbono en 2040.
Estas decisiones tienen una relación directa con el turismo, una actividad que depende de la conservación de los paisajes, el agua y las comunidades que dan sentido a cada destino.
Eventos con una “hospitalidad para el planeta”
La sostenibilidad también comienza a incorporarse en experiencias de entretenimiento como conciertos, festivales de música y competencias deportivas.
Herrerías explicó que la cerveza suele estar presente en momentos de celebración que se convierten en recuerdos compartidos. Por ello, el reto consiste en ofrecer hospitalidad a los consumidores sin separar esa experiencia de la responsabilidad ambiental.
La gestión de residuos, el uso de envases reutilizables, la incorporación de energía limpia y el diseño responsable de los eventos forman parte de esta visión, definida por el directivo como una forma de ejercer “hospitalidad con el planeta”.
Cuatro ingredientes y múltiples expresiones regionales
Agua, malta, lúpulo y levadura son los cuatro ingredientes esenciales de la cerveza. A partir de ellos, la fermentación y las distintas técnicas de elaboración dan origen a perfiles que pueden acompañar cocinas, climas y momentos muy diversos.
Con una graduación alcohólica promedio de 4.5%, la cerveza se integra a experiencias gastronómicas que van desde marisquerías y cantinas hasta restaurantes contemporáneos, hoteles y tap rooms.
Una cerveza ligera puede acompañar pescados y mariscos; una variedad tostada puede encontrar afinidad con carnes, moles y postres; mientras que los estilos más aromáticos pueden dialogar con quesos, especias o ingredientes regionales.
En ese cruce entre bebida, cocina y territorio aparece una forma diferente de conocer un destino: a través de sus sabores.
Consumo consciente como parte del viaje
Otro de los pilares de “El Lado C de la Cerveza” es la promoción de una relación moderada e informada con las bebidas alcohólicas.
La agroindustria afirma haber invertido más de mil millones de pesos en campañas de prevención, programas de venta responsable y acciones orientadas a evitar el consumo entre menores de edad. También ha impulsado el desarrollo y la disponibilidad de cervezas sin alcohol.

El mensaje central es que la convivencia, la gastronomía y los viajes deben ir acompañados por decisiones responsables.
Con “El Lado C de la Cerveza”, Cerveceros de México propone brindar con una mirada más amplia. Detrás de una cerveza existen campos de cebada, agricultores, restaurantes, comercios, destinos y comunidades.
También existe una manera particular de entender la hospitalidad: aquella que convierte una bebida en parte de la memoria de un viaje, pero reconoce que disfrutar un lugar implica también cuidar los recursos, las personas y los paisajes que lo hacen posible.
