El poder destructivo de la crítica y cómo neutralizarla-Opinión Mariana Chávez

La comunicóloga nos remite a la reflexión a través de la crítica y su poder para influir en la toma de decisiones de uno mismo 

Bienestar Integral/Mariana Chávez

La crítica puede ser muy destructiva sobre todo para quien la ejecuta. ¿Cómo neutralizarla?

A través de redes sociales me llegó esta imagen llena de sabiduría pues ejemplifica lo irónico de la crítica.

La crítica está muy interiorizada en una gran mayoría. Y es que al criticar suponemos cierta superioridad o autoridad sobre las demás personas.

Sin embargo, el problema de esta práctica es que lejos de otorgarnos valía, nos la quita y la razón es muy curiosa:

A mayor crítica, menor capacidad de reflexión, empatía y amor.

Una persona sumamente crítica hacia los demás, probablemente sea también muy estricta y crítica con ella misma.

Y es que seamos conscientes o no, lo que hacemos hacia afuera lo hacemos hacia dentro.

Es decir, cuanto más agresiva sean nuestras opiniones hacia los demás, más agresivos somos con nosotros mismos.

Una persona super crítica, por ejemplo, si se equivoca, lo más probable es que el enojo y las recriminaciones hacia sí misma serán sumamente duras.

Puede llegar a ser tan doloroso el equivocarse que incluso niega el «error» y por lo tanto el aprendizaje.

El panorama puede ser mucho peor si consideramos que una persona que suele criticar probablemente piense que los demás hacen lo mismo.

Por lo que estará atenta a cada detalle de sus acciones, palabras y movimientos y borrará su espontaneidad.

Incluso el temor a la crítica puede inmovilizarla y preferir no atreverse a realizar muchos de sus deseos por “el qué dirán” o por el temor a equivocarse.

La otra cara de la crítica

Entender que sólo cada persona conoce la realidad de donde viene, realidad que la ha llevado a actuar de cierta manera, es la mejor vía para neutralizar la crítica.

Si comprendemos que la realidad física, económica, mental, emocional de los otros es única, probablemente seamos mucho más empáticos.

También, cuando analizamos cómo cada una de nuestras acciones “erróneas” o “asertivas” nos otorgaron aprendizajes y experiencias, probablemente seamos mucho más amables al juzgarnos.

Esto no significa que pasemos por alto aquello que no nos gusta, al contrario, nos obliga a un análisis mucho más profundo de la situación para entender y al menos en nosotros rectificar.

Ser cordiales con los demás y con nosotros mismos lejos de quitarnos valor nos agrega y nos hace mucho más libres.

Mariana Chávez Rodríguez es comunicóloga, maestra en psicoterapia psicoanalítica y en educación basada en competencias. Además de ser cofundadora del Centro del Bienestar Integral

 

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