Arturo Arellano: el actor que habita dos mundos en la obra Bosques
El actor comparte cómo construyó a Aquiles y Alejandro en una de las puestas teatrales más intensas del año.

Por: Redacción
El actor Arturo Arellano se prepara para regresar a los escenarios con Bosques, una de las obras más intensas del dramaturgo libanés-canadiense Wajdi Mouawad, en una nueva temporada que llegará tras el éxito absoluto de sus primeras funciones, donde —según el elenco— se registraron localidades agotadas en cada presentación.
En entrevista, Arellano definió su personalidad como la de un “soñador idealista”, alguien “capaz, extrovertido y con candidez”, mientras que a nivel actoral se describe como “multifacético, vulnerable y apasionado”.
Esa dualidad parece conectar perfectamente con el universo emocional de Bosques, una historia que explora heridas familiares, identidad y memoria.
La obra sigue el viaje de Lobo, una joven que, tras la muerte de su madre, emprende una búsqueda para comprender su historia familiar y las decisiones que marcaron a las generaciones que la precedieron. Para Arellano, el montaje conecta con preguntas profundamente humanas.
“Hay muchos porqués y pocas respuestas. Creo que eso es justamente lo que viene a contar esta obra”, explicó el actor al hablar sobre el impacto emocional del texto.
Ser parte de Bosques representa para él un momento clave en su carrera. El actor confesó sentirse privilegiado de compartir escenario con otros 18 intérpretes y trabajar bajo la dirección de Christian Magaloni y Diego del Río, a quienes calificó como creadores con una propuesta escénica poderosa y contemporánea.

Además, reveló que desde hace años deseaba interpretar una obra de Mouawad, autor cuya dramaturgia lo marcó profundamente tras ver algunos de sus textos llevados a escena.
“Es un soñador despierto. Tenía mucha fascinación por trabajar algo de él y por fin llegó el momento”, compartió.
Uno de los mayores desafíos actorales para Arellano en Bosques es interpretar dos personajes radicalmente distintos.
Por un lado está Aquiles, el abuelo de Lobo, un hombre marcado por la nostalgia, la vulnerabilidad y la añoranza; mientras que Alejandro representa el extremo opuesto: un padre frío, estratégico y endurecido por las circunstancias familiares.
El actor reconoció que Alejandro fue el personaje más complejo de construir debido a la dureza emocional y las múltiples capas psicológicas que lo atraviesan.
“Llegar a habitarlo me costó mucho más. Su vulnerabilidad está escondida bajo muchas capas y era importante no caricaturizarlo”, explicó.
Arellano también destacó que el proceso creativo de Bosques ha transformado su visión de la actuación y fortalecido sus propias herramientas interpretativas gracias al trabajo colectivo con directores y elenco.
La puesta en escena forma parte de La sangre de las promesas, la célebre tetralogía de Mouawad, y propone un recorrido histórico que atraviesa la guerra franco-prusiana, las dos guerras mundiales, los campos de concentración de Dachau y la masacre de mujeres en el Politécnico de Montreal en 1989.
La obra busca reflexionar sobre el origen, la memoria y las heridas heredadas entre generaciones. Bosques nos invita a preguntarnos de dónde venimos y qué ha tenido que suceder para que estemos aquí.
La nueva temporada de Bosques se presentará del 17 de junio al 31 de julio en el Teatro Benito Juárez, consolidándose como una de las propuestas teatrales más ambiciosas y emotivas de la cartelera cultural en la Ciudad de México.
