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Cuaresma con sabor a mar: rutas gastronómicas para la temporada

Restaurantes en CDMX y Valle de Guadalupe para disfrutar mariscos en Cuaresma

Por: Redacción 

La Cuaresma no sólo transforma calendarios, también afina el paladar. Es la temporada en la que los sabores del mar toman protagonismo y los restaurantes despliegan su creatividad con menús frescos, ligeros y profundamente memorables. En esta ruta, seleccionamos algunos imperdibles donde la cocina marina se convierte en experiencia.

Fónico

En la Roma Norte, Fónico reafirma su vocación por sorprender. Su propuesta de temporada eleva el aguachile tradicional con camarón y pescado, acompañado de recado negro, una nube cremosa de limón eureka y notas de mango que equilibran acidez y dulzor.

El taco de camarón gigante —crujiente, generoso— y la tostada de abulón son guiños a una cocina que no teme reinterpretar el mar. Para quienes buscan algo más ligero, las sopas y ensaladas de temporada son un acierto seguro.

Gran Cantina Filomeno

En una casona que evoca el espíritu del Porfiriato, Filomeno mezcla nostalgia y frescura. Aquí, la Cuaresma se vive entre sabores clásicos: desde una ensalada de jitomate asado con especias hasta cocteles de camarón al estilo marinera o acapulqueño.

El pescado a la sal se presenta como el plato insignia: sencillo en apariencia, pero contundente en sabor. Un espacio donde la tradición se sirve con elegancia.

Botanero del Bosque

Dentro del Hotel Downtown, este spot convierte la Cuaresma en un festín relajado. Su carta juega entre botanas y platos completos: pulpo zarandeado, ceviche tropical de atún y pesca del día conviven con propuestas más indulgentes como camarones coco o esquites con camarón y mayonesa picante.

Ideal para quienes entienden la temporada como una excusa para compartir.

Olivea Farm To Table

Para quienes escapan de la ciudad en Semana Santa, el Valle de Guadalupe ofrece una parada obligada. Olivea Farm To Table, reconocido por la Guía Michelin, propone un menú degustación que cambia con el ritmo de su huerto.

Aquí, la temporalidad no es tendencia sino filosofía: ingredientes que viven apenas unas semanas en carta y que capturan la esencia del paisaje bajacaliforniano en cada plato. Una experiencia que trasciende la Cuaresma y se convierte en destino.

El pretexto perfecto

Más que una restricción, la Cuaresma se convierte en un viaje sensorial donde el mar dicta el menú. Ya sea en el bullicio de la ciudad o entre viñedos del norte, estos espacios demuestran que la temporada también puede ser sinónimo de descubrimiento.