Vida y Estilo

Jaime Munguía: viajar con los guantes puestos

Del vértigo de Riad a los tacos de Tijuana, Jaime Munguía habla de las ciudades que ha descubierto gracias al boxeo, los pequeños rituales que lleva en la maleta y los destinos donde todavía sueña con subir al ring.

Por Héctor Meza

Para Jaime Munguía, viajar rara vez significa vacaciones. Hay vuelos que terminan en una báscula, hoteles convertidos en centros de concentración y ciudades que apenas alcanza a conocer entre entrenamientos, dieta y horas de preparación antes de una pelea.

El boxeo, sin embargo, también le ha permitido mirar el mundo desde un lugar privilegiado. Ha combatido en México, Las Vegas y Arabia Saudita; ha realizado campamentos en las montañas de California y ha descubierto que, incluso cuando existe una pelea esperando al final del viaje, siempre vale la pena encontrar unas horas para caminar una ciudad.

Fuera del gimnasio, Munguía prefiere viajar ligero. Un libro, su iPad, audífonos y algunos objetos personales son suficientes. Y aunque la disciplina determina buena parte de sus itinerarios, hay destinos que ya quedaron apuntados para regresar sin guantes, campamentos ni báscula de por medio.

Con The Travel Citizen, el boxeador tijuanense habla sobre esa otra geografía de su carrera: la que existe fuera del ring.

Has viajado por el mundo gracias al boxeo. ¿Qué ciudad te ha sorprendido más fuera del ring?

Por todo lo que he vivido alrededor del boxeo, creo que Riad es la ciudad que más me ha sorprendido. Es una cultura totalmente distinta a la nuestra y me pareció un lugar increíble.

¿Hay algún destino al que hayas llegado por una pelea y hayas pensado: “Aquí quiero regresar, pero de vacaciones”?

Hice un campamento en Truckee, California, y me pareció un lugar muy tranquilo y muy bonito. Definitivamente es uno de esos lugares a los que en algún momento me gustaría regresar simplemente para descansar.

¿Qué cambia en tu manera de viajar cuando vas a competir frente a cuando viajas por placer?

Lo que más cambia es que cuando estoy compitiendo prácticamente no salgo a conocer las ciudades, los restaurantes o la comida típica. Tengo que mantener una dieta y una rutina muy específicas, así que el viaje gira principalmente alrededor de la pelea.

¿Puedes disfrutar una ciudad antes de una pelea o mentalmente estás completamente concentrado en el combate?

Intento aprovechar algún día libre, que casi siempre es el domingo, para salir, dar una vuelta y conocer un poco la ciudad. Creo que hay que aprovechar también esas oportunidades que te da el boxeo.

Además, salir un rato ayuda a relajarte, despejar la mente y distraerte de una manera positiva antes de regresar a la concentración.

¿Cuál ha sido el viaje más importante de tu carrera?

Creo que todos han sido importantes. He tenido la fortuna de pelear en muchas ciudades y cada una forma parte de lo que soy hoy, tanto como atleta como persona.

De todos los lugares donde has peleado, ¿cuál tiene la mejor energía?

Todos tienen algo especial. Pelear en México es increíble, pero podría decir lo mismo de Las Vegas y, ahora, también de Arabia Saudita. Cada lugar tiene una energía distinta.

¿Qué significa llegar a otro país o ciudad llevando la bandera de México?

Es un orgullo enorme. También es un privilegio y, por supuesto, una gran responsabilidad que siempre busco asumir de la mejor manera.

Tijuana, el punto de partida

Tijuana es parte fundamental de tu identidad. ¿Qué lugar le recomendarías conocer a alguien que nunca ha estado?

Tijuana tiene lugares increíbles y, sobre todo, una comida increíble. Recomendaría conocer los tacos de Las Ahumaderas y también el restaurante Bianca.

La maleta de un campeón

¿Qué nunca puede faltar en tu maleta cuando viajas?

Algún libro, mi iPad, mis audífonos y mis calzones Harry George.

¿Viajas ligero o eres de los que llevan media casa?

Siempre intento viajar lo más ligero posible. Creo que soy bastante práctico en ese sentido.

Hoteles, comida y disciplina

Para un boxeador, un hotel puede convertirse prácticamente en casa durante una concentración. ¿Qué necesita tener uno bueno?

Me ayuda muchísimo que la habitación tenga una cocina integrada, porque facilita el trabajo del chef de nuestro equipo y la alimentación es una parte muy importante de la preparación.

También se agradece tener un gimnasio completo y, por supuesto, un buen spa.

¿Qué tan complicado resulta mantener tu dieta mientras viajas?

La verdad es que no se me complica demasiado. Si me organizo bien con los horarios de las comidas y las porciones, normalmente no tengo problema.

Eso sí: siempre ayuda llevar algún healthy snack de emergencia.

El mundo fuera del gimnasio

Cuando tienes unas horas libres en una ciudad nueva, ¿qué prefieres hacer?

Me gusta mucho conocer las ciudades caminando. Incluso, cuando me toca correr y el clima lo permite, trato de hacerlo afuera. Es otra manera de recorrer y conocer el lugar donde estás.

¿Cuál ha sido uno de los paisajes más impresionantes que has visto gracias al boxeo?

Las vistas aéreas de Riad son impresionantes.

Música, concentración y carretera

¿Qué escuchas durante un vuelo antes de una pelea?

Normalmente busco algún podcast o algún documental interesante.

¿Hay alguna canción que inevitablemente te recuerde a México cuando estás lejos?

Canciones como El Rey o México lindo y querido siempre te recuerdan al país. Y creo que se disfrutan todavía más cuando estás lejos de México.

¿Avión o una buena carretera?

¡Las dos!

Los rings que todavía faltan

Has peleado en algunos de los escenarios más importantes del boxeo. ¿Qué destino sueñas con convertir algún día en escenario de una pelea?

Me encantaría poder pelear algún día en Japón o en Inglaterra. Es algo con lo que sueño.

¿Te imaginas involucrado en el futuro en proyectos relacionados con turismo, hospitalidad, deporte o bienestar?

Sí. Si en algún momento puedo sumar al deporte y aportar desde mi lugar un granito de arena, estaré feliz de hacerlo.

Para Jaime Munguía, el mapa sigue abierto. Algunas ciudades quedarán asociadas para siempre con una pelea; otras, con un campamento o una carrera matutina por calles desconocidas. Y algunas todavía esperan su turno.

Japón e Inglaterra aparecen por ahora en esa lista de deseos. Porque un boxeador también viaja imaginando el siguiente destino. Sólo que, en su caso, a veces el itinerario termina bajo las luces de un ring.